Angela Merkel
kremlin.ru, via Wikimedia Commons.

Angela Merkel (17 de julio de 1954, Hamburgo) accedía a la cancillería de Alemania un 22 de noviembre de 2005. En ese momento nadie podría pronosticar que esta doctora en Química Cuántica ocuparía el cargo durante los siguientes 16 años.

Pero, no ha sido un camino fácil. Durante su mandato se ha enfrentado a una crisis tras otra, la última la del covid-19, aunque Merkel ya estaba de retirada. En 2018 había anunciado que no buscaría una quinta elección para gobernar más allá de 2021.

Una mala noticia según la consultora Eurasia para quien el «fin de la era Merkel» es uno de los principales riesgos para el continente.

UNA FIGURA POLÍTICA

En Angela Merkel su postura sobria y predecible ha sido una constante que le ha catapultado a la posición de máxima líder de Europa.

Besuch Bundeskanzlerin Angela Merkel im Rathaus Köln

Su forma de hacer política con vacilación, y sin demostraciones innecesarias de fuerza ni conflictos directos, ha resultado eficaz. Es un estilo que, al final del día, logra sus objetivos. Y además le ha permitido abordar temas delicados para cualquier líder.

Sin embargo, el cariño de sus paisanos ha ido a menos. No así fuera de su país donde su figura sigue siendo clave en la consecución de un mundo más seguro y justo.

OKUPA EN SU JUVENTUD

La todavía canciller alemana «ejerció de okupa» en su agitada juventud, aún prepara el desayuno de su segundo marido, el científico Joachim Sauer, y disfruta cocinando en sus pocos ratos libres.

La típica tarta alemana de migas con poca cobertura, le encanta. No se despega de sus jeans ni de sus chaquetas de punto cuando está en su casa particular del barrio de Mitte. La vivienda, un cuarto piso de un edificio junto al canal Kuprfergraben, al lado del Museo de Pérgamo, no se puede fotografiar por fuera, mucho menos adentro.

Dibujo de Angela Merkel
Imagen de dianakuehn30010 en Pixabay

CINCO CURIOSIDADES

  • Nació en el otro lado del muro de Berlín, en la Alemania comunista del Este.
  • Subió al poder gracias a un escándalo de financiación ilegal de Helmut Kohl.
  • Habla ruso (además de inglés), pero no se lleva muy bien con Vladimir Putin.
  • No vive en la Moncloa alemana, sino en su piso del centro de Berlín.
  • Envidia la voz profunda de los hombres.

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