Comprar un buen ejemplar de competición garantiza grandes emociones. Frente a los propietarios únicos, existen las cuadras multipropiedad y los caballos compartidos entre varios. Estas últimas son las opciones más asequibles para el futuro dueño.
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Para un aficionado al mundo de la hípica, ser propietario es la aventura más fascinante que existe. De este modo, el día de la competición solo es la punta del iceberg de una serie de momentos de diversión que incluyen: los entrenamientos, las visitas a la cuadra, las reuniones con el entrenador, la elección del programa y de las carreras, las matrículas o las celebraciones tras las actuaciones… 

Los trámites burocráticos para convertirse en nuevo propietario son pocos y sencillos. Estos incluyen registrar el nombre de la cuadra, los colores de la chaquetilla, abrir una cuenta en un hipódromo y poco más. 

En este sentido, tanto el hipódromo, en el que vaya a estar estabulado el caballo, como el Jockey Club Español, la entidad reguladora en la que hay que registrarse, prestan todo su apoyo. 

Además, una vez elegido el preparador, él se responsabilizará de la mayoría de los trámites. Para el resto, la Asociación de Hipódromos, a través del programa SERTURF, contribuye, sin coste alguno, a que la experiencia de tener un caballo sea fundamentalmente lúdica. 

Por otro lado, la mayoría de los aficionados tienden a pensar que ser propietario es algo inaccesible económicamente. 

Esto, sin embargo, es un tópico y, más aún, cuando se participa en un caballo a través de mecanismos de titularidad compartida como es el caso de las cuadras en multipropiedad. 

Desglosando el presupuesto, la compra del caballo no es, generalmente, la partida más relevante. A título orientativo podemos indicar que, en la subasta de yearlings (productos de un año que aún no han corrido), organizada en Madrid por la Asociación de Criadores de Caballos de Pura Sangre (ACPSIE), el precio medio de compra fue de 14.800 euros. 

Por otro lado, mantener un caballo de carreras puede costar en España, aproximadamente, 1.200 euros al mes y eso incluye los gastos de estabulación en un hipódromo o centro de entrenamiento, los de manutención y entrenamiento, la participación en carreras, transportes, etc…

Más información: www.serturf.com

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