Se conmemora este 2019 el 70º aniversario de la fundación de la República Popular China, que nació bajo el liderazgo de Mao Zedong en 1949, pronunciando su frase icónica: “El pueblo chino se ha puesto en pie”. Se iniciaba así una nueva etapa, en la que el pueblo chino y sus dirigentes iban a recuperar el orgullo y la grandeza de una civilización milenaria. El tiempo dio la razón: poco a poco, China, con esfuerzo y sabiduría, ha ido encontrando el papel de gran potencia indispensable para el equilibrio y desarrollo de un mundo mejor.

A pesar de todas las dificultades por las que ha pasado la República Popular, el Partido Comunista ha logrado mantener una importante base de legitimidad ante el pueblo chino.

¿Cómo? El Partido se ha adaptado a los tiempos, situando a China en el escenario internacional que le corresponde, teniendo como prioridad la mejora de la calidad de vida de sus gentes. Pero su gran objetivo se fija para alrededor de 2050, cuando cumpla 100 años. Para esa fecha, deberá ser una potencia moderna socialista en todos los aspectos. Ese es el “sueño chino”. El modelo no tiene antecedentes, es cruzar el río tocando las piedras. Ahora China está en mitad de ese río. Son muchos los desafíos, pero el éxito conseguido es innegable. El camino continúa.

La mayor revolución económica de la historia de la humanidad
Un importante factor de legitimidad del PCCh está ligado a la etapa de reforma de las últimas cuatro décadas, provocando la mayor revolución económica de la historia, en el sentido de que nunca hasta ahora un colectivo tan grande de población ha experimentado una progresión tan intensa de sus condiciones económicas y materiales de vida en un período de tiempo tan corto.

China ha demostrado además desde hace algunos años su capacidad para convertirse en una potencia global en tecnología. China ya es líder mundial en determinados campos de las nuevas tecnologías, en e-commerce, telefonía móvil…
El desarrollo acelerado de China ofrece nuevas oportunidades para todo el mundo. Una China estable y próspera constituye un factor favorable al mantenimiento de la paz y el desarrollo de la humanidad.
A continuación, los indicadores fundamentales demostrativos en diferentes áreas que avalan el desarrollo chino en los últimos cuarenta años. Los datos hablan por sí solos.

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