Los trabajadores empacan arroz que ha sido cosechado en un campo de pruebas de alcalís salino, condado de Rudong, provincia de Jiangsu, 14 de octubre. La producción media de los campos de ensayo alcanzó un máximo histórico de 12 toneladas métricas por hectárea en el arroz de agua salada. (Foto: Xu Jinbai/ China Daily).
Los trabajadores empacan arroz que ha sido cosechado en un campo de pruebas de alcalís salino, condado de Rudong, provincia de Jiangsu, 14 de octubre. La producción media de los campos de ensayo alcanzó un máximo histórico de 12 toneladas métricas por hectárea en el arroz de agua salada. (Foto: Xu Jinbai/ China Daily).

La producción y los precios estables de los alimentos en China contribuirán a la seguridad alimentaria mundial, factor que ha sido desafiado por la actual pandemia de COVID-19, destacó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).

«Con el nuevo coronavirus aún presente, los impactos de la pandemia en los mercados agrícolas y alimentarios mundiales son cada vez más evidentes», indicó la FAO. «Siendo China uno de los mayores exportadores e importadores de productos agropecuarios, mantener un sólido suministro, reservas y un equilibrado consumo contribuye como gran estabilizador del mercado internacional de alimentos y a la seguridad alimentaria».

Se espera que China tenga una buena cosecha este año, y que por sexto año consecutivo la producción total de granos se mantenga en 650 millones de toneladas métricas a pesar del impacto del COVID-19 y las inundaciones en algunas zonas, informó el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales.

La producción total de granos para la cosecha de verano de este año superó los 142 millones de toneladas, un aumento del 0,9 por ciento en comparación con el verano pasado, indicó la Oficina Nacional de Estadísticas.

La FAO subrayó que la producción de cultivos de trigo e importaciones de cereales en China es estable, y que los precios del arroz y el trigo, dos de los cultivos más importantes de China, desde principios de este año se han mantenido estables.

Sin embargo, la seguridad alimentaria mundial se enfrenta a desafíos causados por la pandemia. De acuerdo a un informe publicado en julio por cinco organizaciones internacionales, entre ellas la FAO, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, otro grupo de 130 millones de personas podrían padecer hambrunas.

En su edición de agosto del informe mundial de monitoreo de alimentos, la FAO redujo su previsión para la producción mundial de cereales este año a 25 millones de toneladas, una disminición del 0,9 por ciento en comparación con la previsión de julio anterior. Mientras tanto, la organización también ha reducido la previsión de las existencias mundiales de cereales para finales del próximo año, aunque detalló que las existencias de este año seguirán representando un máximo histórico.

Autosuficiente en cereales como el trigo y el arroz, China importa la mayor parte de su demanda interna de soja. Cada año compra más de 80 millones de toneladas de soja. El Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales destacó que la mayoría se utiliza para producir aceite comestible y piensos.

Mientras tanto, la importación de cereales sólo representa el 2 por ciento de la producción nacional anual.

La FAO ha pedido que los gobiernos reconozcan la importancia de garantizar que el comercio, ya sea nacional o internacional, permanezca abierto y sin fricciones, libre de restricciones y cumpliendo con las capacidades alimentarias en términos de volumen y valor nutricional.

«Necesitamos confiar en los mercados como parte integral del sistema alimentario mundial. Esto es lo más importante debido a las perturbaciones ya sea por el COVID-19, las plagas o los efectos del cambio climático», advirtió Qu Dongyu, director general de la FAO. 

Colaboración especial: El Pueblo en Línea

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