Carlos Peñaloza,Presidente Ejecutivo de Style International 

China y EE.UU., las dos economías más importantes del planeta, mantienen un duelo comercial histórico generando grandes incertidumbres en un mundo plagado de desequilibrios. Dirigentes de las grandes potencias, especialmente Donald Trump, están llamados a evitar una crisis geoeconómica sin precedentes.  

La Unión Europea, Rusia y México también están en plena batalla. Y ningún país permanece indiferente.

Preocupa la entrada en vigor de la primera tanda de aranceles cruzados del 25% que se impusieron Estados Unidos y China. 

El gobierno de Donald Trump está perfilando la lista de productos chinos sobre los que impondrá   nuevos aranceles con valor de 200 mil millones de dólares. 

La administración Trump publicó 205 páginas detallando todos y cada uno de los productos chinos que sufrirán el impuesto adicional en su llegada a suelo americano.

El documento tiene 85.584 palabras. A un ritmo de 120 palabras por minuto, tardaríamos en leerlo 12 horas sin parar. Arroz, todo tipo de pescados, frutos secos, lentejas, fruta, tabaco… entran en la lista. Esto quiere decir que saldrá más caro comprarlos.

El gobierno de Xi Jinping contestó haciendo su propia selección, mucho más corta, pero se calcula que tendrá el mismo impacto. Whisky, carne de vaca, tabaco, vehículos y una gran variedad de productos.

El impuesto adicional sobre este tipo de productos afectará principalmente a familias rurales en Estados Unidos que viven de lo que cultivan. 

En otras palabras, el líder chino apuntó directamente al grueso de población que vive en el campo y que ayudó a Donald Trump a llegar a la presidencia de los Estados Unidos.

Trump debería estar preocupado, es posible que sus compatriotas terminen pagando más por los productos que consumen habitualmente. Es complicado calcular cuánto afectará directamente al bolsillo de cada uno, depende de una amplia variedad de factores como las reacciones de los consumidores y de las compañías.

El problema está en que gran variedad de los productos que empezarán a ser un 25% más caros no son artículos de consumo, sino bienes intermedios: un producto necesario para elaborar otro producto. 

El motor de un vehículo, por ejemplo. O la pieza necesaria para construir una lavadora. Si sube el precio de este tipo de bienes, los autos y las lavadoras también lo harán.

Además, si los proveedores chinos sufren un arancel dan un margen de maniobra a los suministradores de otros países para subir también el precio de sus productos y llevarse un  beneficio adicional.

En Estados Unidos podría suponer 127 dólares adicionales anuales de media por cada familia.

¿Y por qué hace esto Trump ahora? Porque Estados Unidos está perdiendo demasiado dinero. Es el segundo que más exporta del mundo, pero su déficit comercial llegó a un tope de más de 500.000 millones de dólares en 2017. En los últimos 17 años, perdió 375.00 millones de dólares. Trump quiere recortar esa diferencia. Dice que es fácil y sencillo.

La segunda razón por la que el Presidente se decidió a subir los aranceles fue para defender la propiedad intelectual.

Cree que gran parte de las pérdidas de su país se explican porque empresas chinas copian productos tecnológicos americanos para venderlos mucho más baratos.

¿Quién más está respondiendo a los aranceles de Estados Unidos?

La Unión Europea, México, Canadá, Rusia e India son algunos de ellos. Todo comenzó con los aranceles al hierro y al aluminio que instaló Donald Trump a primeros de marzo y que Argentina, Brasil, Corea del Sur y Australia lograron esquivar. La guerra comercial no está dirigida únicamente a China. Estados Unidos está buscando recortar sus pérdidas añadiendo impuestos a sus principales socios.

Todos imponen aranceles, los productos se encarecen y los bolsillos aprietan. Queda mucho por delante: la reacción de las empresas, las negociaciones posibles entre líderes políticos o los cambios en el comportamiento de los consumidores.

Japón y la Unión Europea reaccionan. Estas potencias temerosas de la postura de Trump, se han apresurado a firmar un acuerdo que cubrirá a casi un tercio del PIB mundial y afectará de forma directa a 600 millones de personas.

Con esta acción la economía japonesa crecerá en un 1% de su PIB, o lo que es lo mismo, en US$44.000 millones y 290.000 puestos de trabajo.

La UE por su parte incrementará sus exportaciones en un 33%, y creará hasta 140.000 nuevos puestos de trabajo por cada US$1.000 millones que obtenga del intercambio comercial.

Ante las amenazas de EEUU el resto del mundo trata de evitar una guerra comercial sin precedentes.

Ante las amenazas de EEUU el resto del mundo trata de evitar una guerra comercial sin precedentes.

Y la Filosofía, y en particular la epistemología, fomenta el desarrollo de estas capacidades.

De hecho, podríamos decir que la Filosofía lo saca a uno de su burbuja y lo regresa a la realidad.

1 COMENTARIO

  1. ¿Cómo es posible que un numero de personas inferior a los dedos de una mano puedan tener capacidad para cambiar el futuro de miles de millones de seres humanos. Tan grande es el grado de esclavitud, dependencia y ceguera que no nos damos cuenta de esta realidad? Quizás el miedo sea la mejor arma que derrota sin piedad a la humanidad. El conocimiento es uno de los mejores aliados para vencerlo.

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