Detrás de Nangala se encuentra Álvaro Barturone- psicólogo que trabaja como piscoterapeuta, coach, formador y speaker- y Paula Baratta, esteticista y quiromasajista que está formada en terapias orientales como el shiatsu, Desde su centro proponen un concepto integral de bienestar. 

¿Cuánto tiempo lleva en funcionamiento?

Llevamos 18 años de profesión pero como Nangala y en estas instalaciones desde 2009.

¿De dónde surge Nangala?

De nuestra afinidad personal como pareja y nuestro talento como profesionales.

¿Cómo estáis organizados?

Con servicios diferenciados. Aunque ahora también damos una valoración completa de la persona a diferentes niveles. Paula tumba a la persona cuando la recibe y empieza a manipular un poco su cuerpo y desde ahí puede recomendar. Y yo en el diálogo con la persona puedo establecer los puntos a tener en cuenta.

Entonces, ¿vais más allá de una clínica estética tradicional?

Cuidamos el cuerpo por dentro y por fuera también. Cuando digo por fuera me refiero a la parte estética que preocupa a la persona y es la razón por la que acude a nosotros. Después vamos un poquito más allá con el cuidado por dentro: cuerpo, mente y la parte emocional. 

¿Qué significa Nangala?

Recuéstate y sueña en un dialecto africano. Pero nosotros le damos un doble sentido. Por un lado “Déjate trabajar para que nosotros te mejoremos físicamente” y por otro “Proyéctate y visualízate para que puedas aprender a escucharte y a sentirte mejor por dentro”.

¿Qué es para vosotros el bienestar?

Algo integral que tiene que ver con una actitud.

Y debe ser continuado también.

Sí. Normalmente el paciente viene por algo específico y después ya es un fijo. 

¿Qué le atrae a la gente hasta Nangala?

Nangala no es un centro de puertas afueras sino muy íntimo donde damos un trato muy personalizado y especifico. Y la gente que viene se siente cuidada. 

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