De la viejecita Snowball a Jeff Bezos

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Raúl Sánchez Pool, Director de Style International

Transcurría el año 1984 cuando Jane Snowball, una señora inglesa de 72 años, compró huevos, margarina y cereales a través de un novedoso sistema de la televisión británica denominado Videotex. 

Se trataba de la primera operación de comercio electrónico de la historia en la que se producía una transacción entre una empresa y un particular.

Faltaban todavía 10 años para que se creara el primer protocolo de transmisión de información de manera segura, el Secure Sockets Layer (SSL), gracias al navegador Netscape; 11 años para la irrupción de Amazon y Ebay; 14 años para Google y PayPal, y 20 años para el lanzamiento de Facebook.

Probablemente pocos imaginaban entonces que lo que hoy conocemos como “comercio electrónico” fuera a tener un impacto tan relevante en nuestras vidas, y menos aún que el crecimiento de los nuevos canales de compra fuera a ser tan abrumador. 

El comercio electrónico multiplicará sus cifras de facturación hasta alcanzar en 2021 un 15 % sobre el mercado global. Esto supone que dos de cada tres internautas, mayores de 14 años, habrá comprado al menos una vez al año a través de Internet, según estima la escuela de negocios EAE Business School.

Entre los gigantes del sector se encuentra Amazon. El servicio creado en 1994 ha logrado situarse entre los 10 retailers más importantes de EEUU, y eso que no tiene ni una sola tienda física (la número 1, WalMart, tiene más de 5.000). Cuenta con 300 millones de clientes activos, que representan a un 20 % del total de compradores digitales. 

Las prácticas empresariales de Jeff Bezos, su fundador, son además una referencia para cualquier negocio digital. El magnate norteamericano afirma que “si construyes una gran experiencia los clientes la recomendarán a otros”. Así, el boca a boca, dentro de la formidable caja de resonancia que es Internet amplifica todas sus posibilidades exponencialmente.

En el ámbito de la resonancia, al que se refiere Bezos, las redes sociales juegan un papel destacado. Así más del 53% de los consumidores globales afirman que estas afectan a sus hábitos de compra on line, y más del 34% comparten su compra móvil y sus experiencias en línea a través de ellas. 

Entre los argumentos que esgrimen los consumidores, más del 61% citan el ahorro y el precio como factores más importantes a la hora de decidir dónde comprar. 

En este punto, uno de los principales desafíos para el comercio electrónico global es la confianza, ya que más del 42% de los consumidores lo señalan como una de las principales barreras. 

Jeff  Bezos auguraba que el comercio electrónico  sería con el paso del tiempo “un amplio sector en el que triunfarán numerosas empresas al mismo tiempo con estrategias diferentes”. Razón no le faltaba. Estamos en la era del comercio on line.

1 COMENTARIO

  1. Sin duda alguna Raúl, estamos en la era del comercio on line. Yo diría: en la era de todo on line. Ya no se necesita la maravillosa lámpara de Aladino, solo un numero de tarjeta con saldo suficiente. por arte de magia todos nuestros deseos se verán cumplidos.
    Nuestro Smartphone se convirtió en lámpara mágica , Amazon y los demás en el genio Aladino.
    Casi todo es posible recibir, en nuestro domicilio u otro lugar en muy pocas horas los 365 días del año.

    Por desgracia, dicho nuevo modo de compra afecta negativamente al comercio físico minoritarios, en muchos casos por razones de gestión, costes, infraestructura, etc. no ha podido, sabido o querido actualizarse. Posiblemente uno de los factores desencadenante es la velocidad en la cual se materializan los cambios en las costumbres de la sociedad creados o inducidos. Por lo que algunos de los comercios físicos no han podido adaptarse a dichas circunstancias.

    Lo que puede parecer una gran ventaja o facilidad de vida ya está repercutiendo en los resultados a nivel comercial. Las pequeñas, y medianas como pequeño comercios están abocados a un final irremediable en un plazo muy corto. De hecho, cada día son más y de forma exponencial los comercios que cierran tanto por jubilación como por otra causas económicas y no se vuelven a abrir.

    Las grandes cadenas de comercio también lo están acusando a pesar de tener servicio online. En moda ropa y calzado, un gran porcentaje de las ventas se hacen on line. Haciéndose ellos mismos la competencia con sus propias tiendas físicas, dándose casos como que el comprador se prueba una prenda o calzado en la tienda física para posteriormente comprarla por la web. Situación paradójica, ¡verdad!

    Igual que ha pasado con el sector bancario, eliminando sus sucursales dirigiendo sus servicios a través de sus webs.
    Lo que está provocando un grave problema sobre el empleo y por lo tanto más paro y salarios precarios. Todo por el beneficio, reducción de coste y salarios. Todo por el bien de la empresa.

    Todavía en España, por nuestro maravilloso clima y costumbre sociales de convivencias no llegamos a los extremos de otros continentes. Seguiremos tomando una caña con tapa en una terraza en compañía de amigos. El problema es que cada vez tendremos menos posibilidades de hacerlo por razones económicas.

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