La deuda pública española alcanzó los 1,31 billones de euros (1,58 billones de dólares), lo cual representó un aumento de 10,3 por ciento en términos interanuales, informó hoy el banco central de España.

Según el informe del ente, se trata de la cifra más alta registrada en un cierre de año de toda la historia, ya que en diciembre de 2020 el aumento de la deuda alcanzó los 122.439 millones de euros respecto al registro de diciembre de 2019.

Utilizando el Producto Interno Bruto (PIB) nominal del año 2020, la ratio entre la deuda y el PIB se situó en el 117,1 por ciento en el cuarto trimestre de 2020.

Al respecto, Albert Guivernau, economista de la escuela de negocios «OBS Business School», dijo a periodistas que el crecimiento de la deuda pública se debe a la reducción de ingresos, fundamentalmente tributarios, y al aumento del gasto público, al mismo tiempo que cae la actividad económica expresada en el PIB por la actual crisis sanitaria derivada de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19).

Según Guivernau, los ingresos caen fundamentalmente por el descenso generalizado del consumo: hay menos recaudación del IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas), al ser menos las personas que se encuentran trabajando y el impuesto de Sociedades, como consecuencia del cierre de empresas y la reducción del beneficio de las que mantienen actividad.

Para el economista, el problema para España no es el volumen de endeudamiento, al hacer una comparación con la deuda italiana que es del 157 por ciento o la de Japón que es del 257 por ciento, sino la razón por la que se endeuda, ya que si el aumento de deuda fuera para generar nuevos puestos de trabajo o mejorar la productividad o la competitividad esto no sería un problema.

«La deuda se convierte en un factor muy negativo cuando una economía se endeuda para mantener su actividad ordinaria o pagar subsidios, como es el caso de España», afirmó el experto, al tiempo que explicó que si la deuda impulsa las inversiones productivas, se tendrá que destinar la mayor parte del presupuesto público a devolver la deuda, empeorando la situación de las empresas y los trabajadores españoles.

Por su parte, el saldo de deuda de las Administraciones de Seguridad Social se situó en 85.000 millones, un 55,1 por ciento más que en 2019.

Coincidiendo con el análisis del Eurogrupo, publicado el pasado lunes respecto a la situación de la insolvencia de empresas, Guivernau dijo que será a partir del verano cuando se verá el alcance real de la crisis económica, cuando las empresas que ya no son viables, dejen de recibir ayuda.

Colaboración especial: El Pueblo en Línea

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