En Padua, ciudad del Norte de Italia con un rico patrimonio artístico, religioso y literario, tuvo lugar en el siglo XVI una revolución científica dentro de su universidad que abrió el camino a la medicina tal como la conocemos hoy en día. 

Hacía siglos que en Padua se estudiaba medicina. Y esta tradición se mantuvo cuando, en 1222, se fundó su renombrada universidad, que disfrutó de una autonomía y una tolerancia religiosa sin parangón.

Bajo el lema ‘Libertas docendi et investigandi’ (Libertad de enseñanza e investigación) congregaron a los mejores profesores de toda Europa, cautivados por la garantía de la libertad de investigación.

DOCENTES ILUSTRES

El Palazzo Bo, la sede histórica de la Universidad de Padua, fue el lugar donde la medicina finalmente recibió el enfoque sistemático que necesitaba para convertirse en una ciencia moderna.

Allí estudió medicina William Harvey, que describió por primera vez el sistema circulatorio de la sangre humana. Por su parte, Santorio Santorio, profesor de la universidad, inventó el termómetro. Giovanni Battista Morgagni, profesor de anatomía, fundó la anatomía patológica moderna en el siglo XVIII. Anteriormente, en el siglo XVI, Andrés Vesalio había realizado disecciones sistemáticas de cuerpos humanos en un anfiteatro anatómico del palacio, frente a multitudes de 500 personas o más.

lecciones de anatomía

Nacido en Bruselas, Vesalio llegó a Padua en septiembre de 1537. Poco después se convirtió en presidente del Departamento de Anatomía y Cirugía de la universidad, un cargo que ocupó hasta principios de la década de 1540.

Durante su estancia en Italia, Vesalio escribió su revolucionaria obra ‘De Humani Corporis Fabrica Libri Septem’ (‘De la estructura del cuerpo humano en siete libros’), que se publicó en 1543. 

En los siete libros se explica el funcionamiento del cuerpo humano con un detalle sin precedentes.

Falopio y Bartolomeo Eustachi, el primero en estudiar con precisión la anatomía de los dientes, le tomaron el relevo.

Entre 1594 y 1595, poco más de 50 años después de que Vesalius realizara disecciones en un anfiteatro anatómico temporal en el patio de la universidad, se erigió el primer edificio permanente del mundo pensado para disecciones anatómicas públicas dentro del Palazzo Bo.


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