Bernard Arnault, reservado y con gran talento, es sin lugar a dudas el magnate del lujo. Arnault ha diversificado el negocio del grupo en varios productos exclusivos: vinos y licores, artículos de piel y moda, perfumes y cosméticos, relojes y joyería; aparte del comercio minorista en general. 

Hombre de cuerpo menudo pero de una mente privilegiada, Arnault nació el 5 de marzo de 1949 en Roubaix (Francia). Hoy se le define como un empresario arriesgado y ambicioso, que jamás se conforma con posiciones minoritarias en una compañía.

De este modo, en 1985, desde la presidencia ejecutiva de Christian Dior, se apoderaría  de Christian Lacroix y después tomaría el control de Céline. Desde esta posición dominante pasaría a conseguir su siguiente objetivo, adueñarse de LVMH: Louis Vuitton Moët-Chandon, Hennesy. 

Arnault es el CEO del grupo desde 1989 y el porcentaje que domina es del 47,64% de las acciones: 42,36% por medio de Christian Dior S.A. y 5.28% en control directo. 

El mundo del lujo es algo que se combina a la perfección con la personalidad de Arnault, que es un hombre de gustos refinados y exquisitas maneras. Amante de la música clásica y el arte,  en su juventud soñaba con ser pianista para deleitar a la audiencia con sus conciertos. 

La discreción de la que hace gala Bernard Arnault con su vida encuentra similitudes con la del también multimillonario Amancio Ortega, el dueño de Zara. Son contadas las ocasiones en las que ha hablado de su vida y de su familia en público. 

Arnault se ha casado en dos ocasiones y es padre de cinco hijos. Dos de ellos son fruto de su primer matrimonio con Anne Dewavrin. Su segunda y actual esposa es Hélène Mercier, canadiense y pianista, con quien ha tenido otros tres hijos.

Ante la muerte de Karl Lagerfeld, Bernard Arnault ha sentido en lo más profundo de su corazón su perdida. La de “un genio creativo que ayudó a convertir a París en la capital de la moda”.

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