La imagen pública del mandatario estadounidense es la de una pesona arrogante y ruda. Sin embargo, en la intimidad familiar demuestra su faceta más desconocida. 

Arrogante, agresivo, inconexo, sin escrúpulos, materialista, fanfarrón, astuto, indisciplinado, veleidoso y carismático son algunos de los adjetivos que se utilizan para describir a Donald Trump. Pero dos cualidades sobresalen por encima del resto: persuasivo y narcisista. 

Mucho se conoce de la imagen pública del actual presidente de los Estados Unidos pero poco sobre los aspectos más íntimos de su vida.

Nacido el 14 de junio de 1946 en Nueva York vivió su infancia en el barrio de Queens. Fue un niño consentido por sus padres pero al mismo tiempo sus progenitores no dudaron en enviarle a una escuela militar para corregir sus problemas con la disciplina.  

El hombre hecho a sí mismo y millonario del sector de la construcción se casó tres veces antes de entrar en política. Fruto de sus matrimonios nacieron sus cinco hijos: Junior, Ivanka, Eric, Tiffany y Barron. 

Family portrait of, from left, socialite Ivana Trump, her son Eric Trump, her former husband businessman Donald Trump, and her daughter Ivanka Trump as they sit at a table at the Mar-a-Lago estate, Palm Beach, Florida, 1998. (Photo by Davidoff Studios/Getty Images)

Hace unos años unas fotografías, halladas por una coleccionista en una tienda de segunda mano al sur de Florida, revelaron el lado más tierno de Donald Trump.

Las instatáneas abarcan entre 1970 y 1990. En ellas se descubre a Trump en un ámbito familiar y amigable con sus hijos. 

Ahora como presidente de los Estados Unidos y a sus 72 años deja su faceta más entrañable para sus nueve nietos. Ellos son su talón de Aquiles y con quien el mandatario se aleja de su imagen ruda y arrogante para mostrarse como un abuelo feliz en compañía de los pequeños. 


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