Si atendemos a la naturaleza y a las leyes de la evolución de Darwin, su máxima se cumple también en la España Vacía: “Todo lo que no evoluciona desaparece”.

Los cambios del entorno que se han producido, ya sean como consecuencia del efecto antrópico (impacto humano en la naturaleza) como por causas naturales, nos han conducido a la desaparición de especies autóctonas. Entre ellas, los pobladores de esos municipios de la mal llamada España Vacía que en realidad está llena de activos dormidos y por lo tanto de oportunidades.

CUESTIÓN DE SUPERVIVENCIA

El hábitat quizás no ha cambiado tanto, pero lo que sí que ha desparecido es la base de su supervivencia, “el instinto rural”. Y tiene su lógica, ya que mientras que muchos miembros de la especie humana se han “domesticado” a niveles impensables de dependencia de terceros (urbanitas), los de las “razas rurales autóctonas” han mantenido sus hábitats. Y en estos últimos, la “comida” escasea (hospitales, colegios, comunicaciones, empleo…), por lo que solo los que pueden no depender de terceros, no se pueden desplazar o los mejor adaptados han podido sobrevivir en el territorio.

Por este motivo, ahora toca abrir el abanico de posibilidades para recuperar el espacio rural. Bien creando zonas protegidas (subvencionadas) o bien repoblando con especies no autóctonas que se adapten el nuevo ecosistema (nuevo talento urbano asentado en el hábitat rural).

VALOR AÑADIDO

Decía Maikel Porter que todo elemento de la cadena de suministro que no aporta valor añadido tiende a ser sustituido o eliminado. Se pensaba que los postulados de la economía no tenían aplicación en el mundo rural tradicional, pero lejos de ser así, están más vigentes que nunca. Si la actividad rural aporta poco valor añadido se sustituirá por otros elementos que lo aporten.

Estos no vendrán de la necesidad de la producción agropecuaria, sino de cómo el mundo rural ofrece a la sociedad no rural elementos de su interés. Puesto que la robótica puede sustituir a la mayor parte de la mano de obra de labores tradicionales, el factor diferencial tendrá que venir de los servicios y la reconversión de los activos rurales en una oferta de alta relevancia.

ACTIVOS IMANES

¿De dónde sacamos esos activos? Está claro que de los bienes disponibles más abundantes y de menor precio de coste. En este caso, la solución nos la da Einstein (tiempo y espacio) eso sí; en plural y en natural (tiempos y espacios en estados naturales) que es de lo que adolece la otra parte de la población. Los espacios no son solo la naturaleza en abierto (ríos, prados, arbolados, sembrados…) sino que también cuentan los espacios acotados: casas, iglesias, naves, locales, cercados, puentes… y el espacio que no se ve pero que está ocupado por elementos en estado gaseoso y también transmite percepciones: sonido, aromas, oxígeno, viento… 

Eso sí, todo ello siempre aderezado con valor añadido a su alrededor ya que a día de hoy no es suficiente con su mera contemplación, hay que vivirlos tanto como verlos o percibirlos.

EL FACTOR TIEMPO

El segundo elemento es el tiempo y de momento no se puede adelantar ni atrasar por lo que hay que ocuparlo basándose en la teoría de la relatividad (cuanto más se disfruta con vivencias positivas más corto se hace el tiempo y más se desea dedicar a esa actividad o volver a ella).

En definitiva, los tres genios, uno de la Biología, otro de la Economía y sin olvidarnos de la Física nos han vuelto a demostrar que están más vigentes que nunca en las soluciones para la España Vacía (adaptarse a la evolución, gestionar el tiempo y el espacio y aportar valor añadido todo desde ese entorno rural).

Víctor Valencia

CEO Entorno&Etrategia Consultores

Colaborador Cruce de Caminos


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