El sueño de una Humanidad conectada

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Raúl Sánchez Pool Director de Style International

En un mundo cada día más conectado, la llegada del 5G promete revolucionar nuestras vidas. Esta conexión nace con el objetivo de convertirse en el sistema de comunicación con mayor número de usuarios de la Historia, incluyendo a personas y máquinas.

Pero no será inmediato. Según la GSMA, asociación que representa a los operadores de telefonía móvil de todo el mundo, en el año 2025 solo el 15% de las conexiones móviles mundiales se basarán en el 5G, alcanzando así a los 1.400 millones de individuos.

Y no será uniforme. Alrededor del 30 por ciento de las conexiones procederán de China y Europa, y casi la mitad del total provendrán de los Estados Unidos.

Mientras que los operadores móviles invierten 160.000 millones de dólares al año en la expansión y mejora de sus redes, Estados Unidos y China están envueltos en una batalla por liderar una conexión que mejora exponencialmente a la actual 4G.

Porque la quinta generación de conexiones móviles se contempla como la espina dorsal de la emergente Cuarta Revolución Industrial, núcleo vertebrador de una integración de nuevos servicios, redes corporativas y personales.

Así, su implantación en los principales mercados supondrá un impacto en las tecnologías y servicios disponibles, en las telecomunicaciones y en la aparición de innovaciones inimaginables.

Por ejemplo, la Realidad virtual y la Realidad aumentada mejorarán la experiencia del usuario al tener mayores velocidades y latencias mejoradas.

Por su parte, en el campo de Internet de las cosas, un nicho aún por explorar, los fabricantes dispondrán de una conexión que les aportará un valor añadido a sus modelos de negocio.

Todos estos avances están destinados a un mercado potencial de 8.000 millones de usuarios, a los que hay que añadir al menos 2.000 millones de conexiones móviles en el campo de Internet de las cosas.

Sin embargo, la conexión 5G puede no ser universal. El 33% de la población mundial aún permanece ausente de las redes móviles. La mayoría se encuentra en países en desarrollo siendo un 35% niños o ancianos, lo cual reduce el margen de los usuarios desconectados a 1.500 millones de personas.

Para alcanzar a esta población no solo se tendría que producir un amplio y rápido despliegue de infraestructuras que aumentase la cobertura, sino que también los costes totales de conexión, redes y dispositivos, tendrían que ser considerablemente más asequibles que los actuales, teniendo en cuenta la menor renta disponible en aquellos países.

En caso contrario, la brecha tecnológica existente entre regiones ricas y pobres del planeta se extendería y el sueño de una Humanidad conectada, con igualdad de oportunidades, se vería frustrado.

1 COMENTARIO

  1. Cuanto más conectados estemos a una multitud virtual más grande es nuestra soledad.
    La comunicación directa entre seres humanos es fundamental para su crecimiento y evolución.

    La tónica actual adoptada por muchos de nosotros, es el empleo de diálogos resumidos en pocos caracteres, acompañados de algún simpático emoticono.

    Con una saturada oferta de información y posibilidad de comunicarse al instante con un numero casi infinito de personas, en el lugar más lejano o cercano que podamos imaginar, hacen presagiar que más temprano que tarde con las nuevos descubrimientos tecnológicos entremos en la conectividad individual integral. Estando todos unidos, convirtiéndonos en una sola mente. Facilitando así la tarea, a quien tenga el control de dicha red, poder controlar nuestro propio albedrío.

    Por un lado, como bien comenta usted Raúl, hay un gran poder económico en juego, y por otro, obtener el control de la información de cada usuario. Conseguidos ambos propósitos no es difícil imaginar cómo será nuestro futuro.

    Teniendo en cuenta la dependencia que tenemos a internet, compleja será la tarea de desintoxicación digital que padece nuestra sociedad. Quizás cuando surja un hipotético apagón total en la tierra, podamos solucionar esta situación. Aunque no sé si será peor el remedio que la enfermedad.

    Me viene a la memoria en el 1999 la sería preocupación que teníamos todos con el efecto del año 2.000 en los ordenadores, no sé si fue una cosa infundada o real, el caso que empresas y particulares andábamos de cabeza. Al final se soluciono y no paso nada.

    Cuando se haga la oscuridad, podré ver la luz. Pero si el resplandor es como el sol, ciego de nuevo me dejará.

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