Desde el año 2012 está al frente de una institución con más de 200 años de historia. Ignacio García Belenguer (Zaragoza, 1967) explica  los secretos de su modelo de gestión participativo en el cual la sociedad civil juega un papel muy destacado. 


¿Qué relevancia tiene el Teatro Real para la cultura española?

Somos la primera institución cultural de las artes escénicas y de la música de nuestro país. Y la cuarta institución cultural de España, después del Museo del Prado, del Museo Reina Sofía y del Museo Guggenheim.

¿Qué cifras maneja?

En 2018, hemos tenido el presupuesto más alto de la historia, alcanzando los 58 millones de euros. El año pasado, aparte, tuvimos el índice más alto en venta de entradas, con una recaudación de 25.500.000 euros. Y se batió el récord de aportaciones del patrocinio privado. Hemos conseguido un millón más de ingresos procedentes del sector privado que de subvenciones públicas.

¿Cuál ha sido la receta?

El modelo de gestión. El Teatro Real siempre ha defendido que este sea participativo. La cultura tiene que tener un carácter  y respaldo público, pero debe haber también una participación de la sociedad civil. Esto nos permite que lleguemos tanto al ámbito empresarial como individual, con colectivos como los amantes de la ópera y de otros ámbitos.

Al final este apoyo se traduce: en la ocupación que tenemos de los espectáculos, donde hemos logrado un 96%, en ayudas a la financiación, y en el reconocimiento de ser la primera institución cultural de las artes escénicas.

La alta ocupación indica un gran acierto con la programación.

Definimos la programación con dos conceptos. Por un lado, la calidad y excelencia. Por otro, el principio del equilibrio. Así, combinamos, junto a óperas más tradicionales (La Traviata, Il Trovatore, Madama Butterfly, Carmen etc…), títulos más novedosos de ópera contemporánea, que no se han visto nunca en Madrid. El Teatro Real como institución debe de apostar por el crecimiento cultural, por la innovación, por la creatividad y eso hace que tengas la capacidad de hacer obras que sorprendan al público.

El Teatro Real ¿juega en Champions League?

Estamos dentro de los cuatro grandes teatros de ópera de Europa. Este hecho nos permite que los estrenos del Teatro Real sean seguidos por entre 50 y 60 corresponsales que vienen a ver las nuevas producciones.

¿Qué relevancia tiene el teatro a nivel mundial?

El Teatro Real pertenece a OLA, la asociación de teatros de ópera latinoamericanos, donde además soy miembro de la comisión directiva. Es la primera vez que un teatro no latinoamericano forma parte de la junta directiva y para ello hubo que cambiar los estatutos. Estamos también en Opera Europa, siendo un miembro muy relevante y activo. Además, organizamos el World Opera Forum. Fue la primera reunión mundial de todos los teatros de ópera. Reunimos a casi 180 teatros, procedentes de más de 60 países diferentes y aglutinamos a Opera Europa, Opera Latinoamérica y Opera América. 

Esta presencia internacional tiene también implicaciones con la Diplomacia.

Tenemos un consejo internacional que llamamos círculo diplomático. Allí se encuentran 11 embajadas: Canadá, México, Colombia, Francia, Italia, Alemania, Bélgica y luego está Rusia, China y Arabia Saudita. Queremos llegar a la sociedad internacional de Madrid y a la sociedad empresarial de estos países. Porque buscar esas sinergias con las embajadas es fundamental para este crecimiento internacional. 

El Teatro Real tiene además un atractivo para los artistas de renombre.

Dentro del equilibrio que fomentamos, no se trata de traer grandes divos sino a los mejores cantantes para cada uno de los papeles. Así, han venido: Kaufmann, Juan Diego Florez, Camarena, Placido Domingo… En junio, tenemos a Dudamel y hace una semanas tuvimos a Lang Lang. Es el reconocimiento y prestigio del Teatro Real.

¿Qué tipo de público acude al teatro?

Hemos conseguido que baje la media de edad del público que viene al Teatro Real. Esto me enorgullece. Habitualmente la media está en 56 años. Además, tenemos una línea abierta dedicada especialmente a la programación infantil con funciones escolares y familiares que funcionan excepcionalmente bien. Ellos son el futuro.

¿Cuál es el objetivo principal que se ha marcado como director?

Varios. Debemos ser la ópera nacional de referencia con relevancia internacional. Hay que crear un teatro cada vez más participativo por parte de la sociedad civil. Y se debe primar el principio de la excelencia, la calidad y el equilibrio mediante una programación sostenible. Es decir, que sea capaz de atender la situación económica real de la institución. Aparte, tenemos dos grandes retos por delante como son el desafío audiovisual y tecnológico. Desde el Teatro Real, estamos convencidos 100% de que la cultura se tiene que sumar a los retos tecnológicos.

¿Ya se está haciendo?

El teatro Real fuimos la primera ópera del mundo que hicimos una retransmisión en Facebook y llegamos a más de 800.000 personas. Ahora ya todos los teatros lo están haciendo desde hace tres años. Sin duda, es un camino de crecimiento. Todo lo que es esa tecnología del manejo del Big Data, Analytics, los CRM´s, con la finalidad de conocer a tu espectador para ofrecerle un servicio de más calidad. Esto, sin duda, es un camino. Sumar ese desarrollo tecnológico con el audiovisual te permite ese crecimiento.

¿Qué mensaje darías a nuestros lectores?

El Teatro Real es un teatro, abierto a todos los públicos y hay que descubrirlo. Al final somos capaces de aglutinar ópera, danza, ballet, flamenco, pop-rock, y otras músicas. En definitva, es una gran institución que es un tesoro por descubrir y una vez que se viene la primera vez yo estoy convencido de que se repite. 

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