Lin Wei (segunda a la izquierda) y sus amigas modelan ropa en la calle Wangfujing, Beijing. (Foto: Xinhua)
Lin Wei (segunda a la izquierda) y sus amigas modelan ropa en la calle Wangfujing, Beijing. (Foto: Xinhua).

Wu Chaolan

El rodaje, la edición y la emisión de vídeos cortos son partes inalienables de la vida diaria de Lin Wei, mujer de 65 años que ostenta el rango de “celebridad de Internet”. Ella posee una cuenta en Tiktok que logra seis millones de «me gusta» en sus publicaciones.

Lin Wei asumió su jubilación como un tiempo de oro para el modelado, la actuación y la producción de vídeos cortos. «Aprecio mi tiempo de retiro», afirma, “creo que estoy haciendo un buen uso de mi pensión mensual para mejorar mi calidad de vida».

Un video de Lin Wei modelando un qipao con sus tres amigas se volvió viral. Muchos jóvenes aprecian su positiva actitud ante el inevitable proceso de envejecer.

«Disfruto de esta etapa de la vida de forma natural y elegante», afirma Lin.

China, el país con la población más grande del mundo, está siendo testigo de un creciente número de personas mayores “con estilo» que están experimentando formas de vida muy innovadoras.

Disfrutar una vida colorida

Los sitios turísticos en China siempre están repletos de gente de cabello plateado. En 2019, la cifra de consumo de turismo de clientes de la tercera edad cifró más de 500 mil millones de renminbi (76.600 millones de dólares estadounidenses), indicó el Comité Nacional de Envejecimiento y IiMedia Group de China, especializada en análisis de datos.

«Los adultos mayores se han convertido en uno de los principales segmentos de clientes, especialmente en la temporada baja», aseguró el propietario de una agencia de viajes de Fujian. «Con dinero libre, tiempo flexible y apoyo de sus hijos, no es de extrañar que los ancianos sean unos apasionados de los viajes». Un estudio realizado por Ctrip, proveedor de servicios de viajes, demostró que en el 2019 un 65% de los ancianos encuestados viajaron tres veces al año.

«No tuve tiempo de viajar cuando trabajaba. Ahora tengo tiempo y dinero, así que puedo ir a donde quiera y cuando quiera», precisó Lao Xu, un jubilado de Fuzhou, capital de Fujian. Hasta ahora, el anciano ha visitado el Tíbet, Xinjiang, Hubei, y otras provincias y regiones turísticas populares.

«La edad es sólo un número para mí», reafirma Lao.

Volver a las universidades es otra opción popular entre los adultos mayores. Las universidades chinas del adulto mayor ofrecen cursos de caligrafía china, baile, literatura, incluso edición de vídeo. La demanda es tan alta que la matrícula de las clases se agota en pocos minutos. En 2018, China estableció 62.000 universidades y escuelas de este tipo donde 13 millones de personas estudian de forma presencial y en línea, indicaron los datos de la Asociación China de Universidades del Adulto Mayor.

«La Universidad del Adulto Mayor cumplió mi sueño de asistir a estudio superiores, donde no sólo puedo aprender cosas nuevas, sino también mantenerme conectado con mis compañeros de clase y la comunidad», considera Zhang Wei, de 70 años, quien se ha inscrito en tres cursos.

Desde bailarines y cantantes de plazas, hasta los visitantes del club y los voluntarios de la comunidad, los «ancianos elegantes» de las ciudades están explorando diferentes identidades en sus años crepusculares. «Con la mejora continua de los servicios médicos y de seguridad social en el país, tenemos que redefinir la palabra “viejo”. Los mayores de hoy en día son más jóvenes que hace 30 años debido a las mejores condiciones de salud física y cognitiva que exhiben», establece Peng Xizhe, profesor de demografía en el Centro de Estudios de Políticas de Población y Desarrollo de la Universidad de Fudan.

Los ancianos de las regiones rurales también están siendo testigos de cambios significativos en sus vidas. El gobierno local está intensificando los esfuerzos para construir centros de cuidados que están equipados con comedores, salas de lectura, clínicas, salas de entretenimiento e instalaciones al aire libre. Para Xue Jin, un agricultor de 60 años, el centro de la tercera edad significa para ella recibir cuidados y seguridad comunitaria. Allí puede comprobar a diario su presión arterial y participar de actividades organizadas por voluntarios como la confección de artesanías o bailes de plaza.

«El centro es como mi segundo hogar», precisa Xue.

Políticas que toman forma

«A diferencia de las generaciones anteriores, que vivieron una vida que giraba en torno a su familia, los ancianos de hoy son más independientes y están dispuestos a buscar una mayor calidad de vida», subraya Huang Wenzheng, investigador principal del Centro Chino para la Globalización.

«Son beneficiarios de la política de reforma y apertura de China», añade Peng, profesor de demografía en el Centro de Estudios de Políticas de Población y Desarrollo de la Universidad de Fudan. «La nación y los individuos han acumulado una enorme riqueza desde el proceso de reforma y apertura, lo que les ha permitido tener ahorros apreciables después de jubilarse». Peng también señaló que las personas mayores de esta generación adoptaron nuevas ideas y estilos de vida cuando eran jóvenes, por lo que a medida que envejecen están más dispuestos a gastar dinero y probar cosas nuevas.

Un informe publicado por el Comité Nacional de Envejecimiento de China demuestra que el mercado de consumo de clientes de la tercera edad alcanzará los 3,79 billones de renminbi (567 mil millones de dólares estadounidenses) en el 2020. La lucrativa economía de las canas está prosperando gracias a la correcta identificación de sus diversificadas necesidades, desde la instalación de ascensores en sus edificios, dispositivos de monitoreo basados en la inteligencia artificial, juguetes para ancianos hasta las aplicaciones de citas para personas mayores.

«Las políticas favorables y el enorme mercado han permitido que más empresas se interesen en las necesidades de los ancianos, necesidades que antes eran ignoradas», asevera Du Peng, Director del Instituto de Gerontología de la Universidad Renmin de China. «Esto contribuye a construir una sociedad que sea amigable con las personas mayores. Los dispositivos tecnológicos hacen que la vida de las personas mayores sea más segura y conveniente y los productos culturales hacen que ellos puedan satisfacer sus necesidades sociales y espirituales». 

Colaboración especial: El Pueblo en Línea

Logotipo Pueblo en Línea

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here