Se trata del modelo deportivo de la marca más aspiracional que quizás exista en el mercado. Objeto de colección, pocos pueden presumir de ser propietarios de esta leyenda del automóvil.

Del Ferrari 250 GTO de 1963, solo se fabricaron 39 unidades de este modelo entre los años 1962 y 1964. El ejemplar fabricado en 1963 está acabado en plata y se le aplicó pintura amarilla para dibujarle la bandera francesa tricolor atravesando su capó. Es, de momento, el coche más caro jamás vendido.

Su número de chasis es el 4153GT y todavía puede usarse en carretera. El «250» hace alusión a las cualidades de su motor: V12 de 250 c.c. por cilindro de 3L. Entregaba una potencia de 300 caballos.

Historia
Su primer propietario fue Pierre Dumay y lo estrenó en la carrera de Le Mans. Al año siguiente Lucien Bianchi y Georges Berger alcanzaron la victoria en el Tour de Francia Automovilístico en 1964. Un año más tarde participó en un total de 14 pruebas, entre ellas el Gran Premio de Angola.
La primera transacción tuvo lugar en una subasta no oficial. Se desconocen los detalles de la venta, pero el experto en Ferrari, Marcell Mansini, confirmó en varios informes que la operación se produjo.

El coche se vendió a Ecurie Francorchamps, que reemplazó la bandera gala por una belga en horizontal. Una afrenta que se saldó en 2015 durante su última restauración.

Ha pasado por diferentes manos: suizas, españolas, francesas y alemanas. Actualmente continúa aparcado en territorio germano, pertenece a la colección privada de un multimillonario. Precio: 62,7 millones de euros.

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