Pedir o servirse un gin tonic. Preparar con mimo el combinado que acompaña a un aperitivo, una sobremesa o una copa nocturna. Los españoles saben bien de lo que hablamos. No en vano, vivimos en el país del mundo con mayor consumo de ginebra. Y en Reino Unido, esta bebida tiene tal estatus que una vez Winston Churchill (1874-1965) dijo: «El gin-tonic ha salvado más vidas y cabezas inglesas que todos los médicos del Imperio».

REFRESCO MEDICINAL

La mezcla entre la ginebra y la tónica, gin tonic, surgió en el Raj británico del siglo XIX. Este era la «joya de la Corona» del imperio y a su vez un caldo de cultivo para las enfermedades infecciosas. Entre todas ellas, la malaria fue quizás la peor. Su propagación se debía a las condiciones insalubres de las regiones bajas y húmedas de la India.

El imperio Británico fue uno de los más extensos de la Historia con 33.700.000 km2.

Para combatirla, y asegurar el bienestar de los colonos, la corteza en polvo de quinina constituía un buen antídoto. Pero, el amargo sabor dificultaba su ingesta. Por este motivo, se mezcló con azúcar y agua dando lugar a un refresco medicinal, la Indian Tonic Water.

ALCOHOL BARATO

Sin embargo, el azúcar de caña no bastaba para poner freno a la amargura de la quinina. Hubo entonces que buscar un añadido para mitigarla. Y un alcohol barato como la ginebra, que podía destilarse desde cualquier grano y era inagotable, se convirtió en el mejor candidato. De esta forma se consiguió socializar una medicina imprescindible para la supervivencia de la colonia británica.

Mientras tanto, Johann Jacob Schweppe (1740-1821) había desarrollado un método para carbonatar el agua en Ginebra. En la ciudad suiza fundaría también la empresa Schweppes en 1783. Una compañía que en 1870 lanzaría su propia tónica, un agua carbonatada con varios ingredientes, entre otros, la quinina.

Set para hacer el mejor gin tonic (Atlas Bar Singapore)
Set para hacer el mejor gin tonic (Atlas Bar Singapore)

COMBINADO MODERNO

La tónica era una bebida heredera de la que bebían los ingleses en la India. Allí tomaban quinina y se acostumbraron a mezclarla con limón y soda. El producto, solo o mezclado con ginebra, se lo trajeron consigo a su vuelta a Inglaterra. Y acabó teniendo tanto éxito que se convirtió en la bebida nacional.

Sin embargo, en el camino, la función medicinal dentro del combinado moderno se perdió. Hoy día la tónica hace mucho que no lleva la cantidad de quinina original- algunas versiones premium están volviendo a los orígenes- por los efectos secundarios de su ingesta. Por su parte, la mayoría de las ginebras, hijas de la química, están a años luz del «London Gin» original: un destilado seco, sin edulcorantes, con puro sabor a nebrina que era obtenida de los enebros menorquines y estaba hecha con aguardiente de cereal.

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