La epidemia más letal para la economía mundial

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Por Raúl Sánchez Pool

El mundo se mueve a un ritmo desenfrenado. El avance en las comunicaciones y la apertura de las economías al comercio mundial han permitido que el tránsito de personas y mercancías sea rápido y eficiente.

Sin embargo, la globalización ha traido consigo también que seamos más vulnerables a los virus que viajan con igual celeridad que las personas por el planeta; con el consecuente perjuicio para la salud y también para la economía.

En este sentido, el impacto económico mundial del coronavirus ya multiplica el del SARS. De este modo, su factura superará los 40.000 millones de dólares del virus que sembró el pánico en el año 2003.

El COVID-19, que se inició a principios de año en Wuhan (China), se ha propagado ya en poco tiempo a 40 países afectando a más de 80.000 personas. Este hecho, es motivo de preocupación para los distintos organismo internacionales.
Si bien el porcentaje de mortalidad oscila entre el 2% y el 4% en China, y fuera de las fronteras asiáticas disminuye hasta el 0.7%, el coronavirus se ha convertido en la epidemia más letal para la economía mundial de este siglo.

Porque el coste de su propagación en los primeros tres meses del año será de 280.000 millones de dólares, afirman los expertos.

Esta cifra, que se acerca al PIB de Finlandia o de Chile, multiplica por siete en términos nominales el coste anterior del SARS.

Esto, es debido a que, en los 17 años transcurridos entre ambas epidemias, el tamaño de la economía mundial y la de China, en particular, es mucho mayor.

El peso del gigante asiático en la economía mundial es, en la actualidad, tres veces superior que entonces con un PIB de 14,2 billones de dólares en 2019. En este sentido, ahora, se estima que el PIB chino pueda contraerse entre uno y dos puntos, basándose en lo ocurrido en 2003 con la epidemia del SARS.

Aparte, la disminución de la demanda en el país asiático hará que las empresas extranjeras que vendían sus productos en él reduzcan su producción y trasladen una parte de la restante a otras naciones. El resultado será un exceso de oferta y una caída de precios.

Asimismo, el confinamiento de la población como medida de cuarentena, que ya están aplicando varios países, traerá consecuencias impredecibles para los sectores de producción y el turismo, entre otros.

Pero no se trata solo de un problema económico. En un tiempo donde las tecnologías de la información, nos mantienen conectados las 24 horas, el seguimiento de esta noticia ha sido un campo abonado para las fake news y el amarillismo. En este sentido, olvidamos demasiadas veces que únicamente la información precisa es el mejor remedio contra este virus.

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