Foto publicitaria de la marca Singer

Es uno de los productos más vendidos de la historia. Guardado como un tesoro en muchos hogares, fue creado por un excéntrico estadounidense, Isaac Merritt Singer, quien inventó lo que llamó “el motor de coser” y lo patentó en 1851.

Aunque no fue la primera máquina de coser, pues esta había sido inventada por Walter Hunt en 1833, la Singer era más confiable y capaz de coser continuamente 900 puntadas por minuto, 20 veces más que una costurera experta.

Estuche de la máquina de coser “Singer”

HECHAS PARA PERDURAR

Las máquinas de coser Singer estaban finamente diseñadas. Construidas con hierro fundido y una combinación de aleaciones, estaban hechas para durar pero eran extremadamente costosas.

Por este motivo, en la década de 1870, empezaron a entregarle al consumidor la máquina y dejar que la pagara en cuotas a lo largo de algunos años. En el primer año las ventas subieron de 5.000 a 25.000 máquinas. Así, para 1918, las máquinas de coser Singer eran tan populares que estaban en uno de cada cinco hogares en el mundo.

Gran parte del éxito de Singer se debía a la lealtad de sus consumidoras. Conscientes de que la idea de llevar una máquina a la casa para que la usara una mujer era una idea “sui géneris”, la presentaron como un aparato que ahorraba tiempo y podía ayudarles a ganar dinero.

TODO TIENE SU FIN

Aparecieron nuevas máquinas de coser mejores y más baratas. Singer no adoptó la estrategia adecuada para competir y eso, combinado con la llegada de la revolución de la moda de los años 60 -con ropa barata y atractiva- llevó a que la compañía perdiera el estatus que por tanto tiempo había conservado.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here