La adquisición de Tiffany&Co por parte LVMH se dirime en los tribunales de justicia. Hoy en día, la operación, anunciada en noviembre de 2019 por un monto de 16.000 millones de dólares (14.000 millones de euros), se ha convertido en una batalla legal. Donde por un lado se encuentra la firma de joyería estadounidense y por otro el conglomerado del lujo francés.

El litigio tiene su origen en el cierre del trato. Bernard Arnault, propietario de Louis Vuitton, ha declarado su intención de no cerrarlo antes de la fecha límite del 24 de noviembre. En este movimiento, desde Tiffany&Co, ven un claro propósito de renegociar la compra a la baja.

CLAUSULA DE LA DISCORDIA

LVMH se quiere acoger a una clausula del contrato, común en las operaciones de fusión que tienen un cierre diferido desde su anuncio. La misma establece que durante este periodo pueden darse circunstancias sobrevenidas o impredecibles que tengan un efecto sustancial negativo. Por este motivo se justificaría que una de las partes abandonase la operación.

Acogiéndose a esta cláusula, el holding francés considera que Tiffany&Co no ha realizado una buena gestión del negocio durante la crisis del coronavirus. En este punto, ponen en cuarentena medidas tales como: recortar gastos de marketing, asumir deudas adicionales y pagar dividendos regulares.

Recreación de una tienda de Tiffany.
Recreación de una tienda de Tiffany.

A su vez, Tiffany&Co ha movido ficha demandando a LVMH en un tribunal de Delaware (EE.UU.), acusándolo de retrasar deliberadamente la finalización del trato. Por este motivo, busca una orden judicial para obligar a LVMH a cumplir con el acuerdo original. Mientras tanto, espera un juicio que se ha programado el 5 de enero de 2021.

POSIBILIDAD DE ACUERDO

A pesar de los duros ataques entre las dos partes, el juez de Delaware espera que Tiffany&Co y LVMH puedan tener “discusiones productivas para evitar la necesidad de un litigio”. En este contexto, muchos analistas consideran que aún hay espacio para negociar un acuerdo. Este sería a un precio más bajo que los 135 dólares por acción que LVMH acordó pagar en noviembre, tras subir su oferta varias veces.

Por su parte, un portavoz de LVMH confirmó que el grupo ya había recibido la aprobación de los reguladores antimonopolio en Taiwán, el último obstáculo de la competencia aparte de la Unión Europea, que se espera que se pronuncie en octubre.

Salvado este obstáculo, y si finalmente se produce un acuerdo entre las partes, se daría por concluida la alianza entre el mayor grupo de lujo del mundo y la cadena estadounidense de joyerías.

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