La inteligencia no tiene género

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Desde la Prehistoria, las mujeres han asumido un papel cultural muy injusto respecto del hombre: ellas han sufrido desventajas sociales y de oportunidades que aún prevalecen. El siglo XX incorporó en inferioridad a las mujeres en el mundo laboral. Todo se debió a las dos guerras mundiales. Al ir los hombres al combate (65 millones) las mujeres se hicieron cargo del trabajo. 430.000 francesas y 800.000 británicas pasaron de ser doncellas y amas de casa a obreras asalariadas. Las estructuras sociales comenzaron a cambiar.

La Europa de la posguerra vio como las mujeres se resistían a abandonar sus trabajos para volver a encerrarse en el hogar o trabajar en el servicio doméstico. Pese a todo, en el Tercer mundo, y esto nos duele, continúan marginadas y esclavizadas.

Pero no todo es negativo, en esta ocasión también debemos rendir homenaje a aquellas que, pese a las dificultades, dejaron inventos importantísimos para la humanidad que aún perduran.

La tecnología Wifi y las comunicaciones de los móviles, entre otros inventos, se debe a las mujeres. He aquí algunos ejemplos trascendentes:

Hedy Lamarr (1914-2000), estrella de Hollywood y precursora del Wifi
Conocida como “la mujer más hermosa de la historia del cine”, esta austriaca que coprotagonizó “Sansón y Dalila” de Cecil B. DeMille, era mucho más que una cara bonita: era inventora e ingeniera. Mujer rebelde, se implicó en la lucha contra el nazismo cuando estalló la II Guerra Mundial.

Mientras por el día bailaba en el rodaje del musical “Las chicas de Ziegfeld”, por la noche se encerraba en su despacho para elaborar un sistema inalámbrico de guiado de misiles.

El Sistema de Comunicaciones Secreto era un radiocontrol capaz de emitir radiofrecuencias sólo aparentemente aleatorias, que el enemigo no podía interceptar. Se utiliza hoy en las conexiones inalámbricas, en las redes wifi y de móviles.

Sarah Matter y el periscopio submarino
En 1845 inventó el periscopio submarino, clave en la historia de la navegación. Se utiliza para el examen del casco de los buques, descubrir objetos bajo el agua, la voladura de rocas y para pescar, entre otras aplicaciones.

Ni se conoce su fecha de nacimiento, ni cuando murió, ni aparecen más patentes suyas. Es un buen ejemplo de la falta de reconocimiento de las mujeres en este campo y sus dificultades.

Como muestra un apunte: hasta 2011 a las mujeres estadounidenses no se les permitió servir en los submarinos. Y todo ello a pesar de que le deben a una mujer el moderno desarrollo de los mismos.

El chaleco antibalas, invento de Stephanie Kwolek
Un policía le debe algo a una mujer polacoestadounidense llamada Stephanie Kwolek, que murió en 2014, a los 90 años. Kwolek fue una química que inventó en 1965 en Delaware el poliparafenileno tereftalamida, una fibra de alta resistencia conocida como Kevlar; era muy ligera, pero hasta cinco veces más resistente que el acero.

Aunque no es el único uso dado a su invento. También se emplea en cables submarinos, tecnología espacial, frenos de automóviles, etc.

Josephine Cochrane inventó el lavavajillas
Si hablábamos de la histórica desigualdad de oportunidades para las mujeres, también es reseñable cómo tradicionalmente estaban “obligadas” a ocuparse de las tareas del hogar. Y entre esas labores, destaca la de lavar los platos cada día.

Parecía obvio, pues, que fuese una mujer quién inventase en 1886 una máquina para liberarse de tan absurdo cometido. Esa mujer fue Josephine Cochrane. De todas formas, no fue hasta 1950 cuando este aparato comenzó a verse en los hogares.

Pese a todas las dificultades, no son las únicas mujeres que han dejado su huella en el sector de la tecnología y la informática.

Ada Lovelace: anticipó nuestra era digital
Se considera que Lovelace, nacida en 1815 en Gran Bretaña, fue la primera programadora informática de la historia.

O la estadounidense, Grace Murray Hopper que creó Cobol, uno de los lenguajes de programación clave. Murió en 1992 con honores por su condición de militar y científica de la marina de los EE. UU.

Y volviendo al pasado, Letitia Greer, nacida en Brooklyn en 1899, inventó la jeringuilla médica que se usa con una mano. O, viajando más al pasado, Hypatia d’Alexandria, que ideó el planisferio en el sigo IV.

Hay muchas más, pero casi todas tienen algo en común: lucharon denodadamente por destacar en un mundo casi monopolizado por los hombres. En esta edición de Style International, ofrecemos un detallado informe para la reflexión, con 10 datos que denotan aún la desigualdad de género en el mundo, a pesar de que la inteligencia, como el hambre, no tiene género.

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