Sabe como manejar una reunión llena de hombres y ha sido contratada para poner orden en una compañía lastrada por el Dieselgate. Apodada por la prensa alemana como la “enfermera jefe” es la encargada de lidiar con este cáliz envenado.

Con 52 años, Hiltrud Werner, entró al consejo directivo de Volkswagen en 2017, en uno de los momentos más turbulentos en la historia del fabricante de automóviles.

Como jefa de Integridad, tenía la misión de poner la casa en orden y reformar una cultura corporativa que prefirió cerrar los ojos ante el escándalo del Dieselgate (cuando en 2015 se descubrió que la empresa alteraba los resultados de los controles técnicos de emisiones contaminantes).

Crisis de reputación 

Hasta ahora, el escándalo de las emisiones le ha costado a la firma cerca de 31.000 millones de dólares y su proyección es que 2019 será el año más difícil en la historia de Volkswagen.

En este sentido, Werner y su equipo han rediseñado las especificaciones del trabajo que deben realizar más de 2.000 personas, “para asegurar que los roles y las responsabilidades están claras y que todos entienden cuáles son sus obligaciones”. 

Pero no se contenta únicamente con desafiar la cultura de una de las mayores empresas alemanas, sino que tiene su mira puesta en transformar la actitud de sus compatriotas sobre las mujeres en el poder.

Esa tarea puede llegar a ser incluso más abrumadora. Según, el Índice Reykjavik, una encuesta hecha entre 10.000 personas entre los países del G7 (grupo de naciones con gran peso político, económico y militar) detectó que solo el 29% de los alemanes se sentiría cómodo teniendo a una mujer a la cabeza de una gran empresa. En contraste, el 60% de los británicos dijo que se sentiría muy a gusto.


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