La quinta revolución

1
61

Increíble, estamos tratando de entender la cuarta revolución, la de las tecnologías de la información. Pero, sorprendemente, ya estamos inmersos en la quinta. La de la sostenibilidad digital, en todos los ámbitos del desarrollo. La que impactará más profundamente la vida de los seres humanos. Cuando habíamos encontrado todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas. Pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Antes, un poco de historia. 

La primera revolución industrial llegó a mediados del siglo XVIII con la mecanización de la industria textil y el surgimiento de la máquina de vapor.

La segunda, a finales del XIX, con el acero, el petróleo y la energía eléctrica, como protagonistas en la producción masiva de bienes.

La tercera, fue la revolución informática, a mediados del siglo XX. Surgió con la integración de las computadoras y las tecnologías automatizadas en los procesos de producción, las redes y las telecomunicaciones.

La cuarta, se refiere a las tecnologías conectadas a internet (internet de las cosas, inteligencia artificial, “big data”, la nube, robótica, realidad aumentada, drones…) Se denomina Industria 4.0 o industria inteligente.

Y la quinta ¿en qué consiste?

En principio pretende que las personas sean el centro. Que en las sociedades subdesarrolladas sus ciudadanos sean partícipes de la modernidad y del desarrollo que las nuevas tecnologías ofrecen en fábricas, marcas,  transporte, agua, residuos, sanidad, ocio o educación.

Pero ¿cómo se logrará lo anterior? Aparentemente muy fácil. Poniendo a disposición de los humanos todos los avances de la cuarta revolución a su servicio. 

Por ejemplo, los “wearables” que son el conjunto de aparatos y dispositivos electrónicos que deberían ir incorporados en alguna parte de nuestro cuerpo con la finalidad de realizar funciones concretas, como controlar nuestra salud.

También chips para acceder o pagar en establecimientos, o ayudas para memorizar, entre otros beneficios.

Es innegable que la actual convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas está llamada a cambiar el mundo tal como lo conocemos.  

En este contexto, el diseño, la utilización de materiales sostenibles, la biotecnología y la nanotecnología se sitúan en el eje de la sociedad donde el ciudadano, el consumidor, repito es el centro.

Así las cosas los profesionales de la comunicación, las empresas y las marcas deben prepararse para desafíos de envergadura, al menos en estas áreas:

Tecnología por y para personas: el objetivo de la innovación es que éstas puedan estar mejor, en términos de seguridad en el trabajo, pero también en calidad del tiempo laboral y en medidas de conciliación. 

Escuchar a los individuos es vital para extraer propuestas con las cuales mejorar los procesos internos de un grupo social o empresa.

Talento: las organizaciones cada vez demandan en mayor medida profesionales con multicapacidades, es decir, buscan personas que posean una mezcla del talento creativo de Da Vinci y el ingenio práctico de MacGyver.

Estructura organizativa en red: la comunicación interna y las políticas de gestión de recursos humanos afrontan el desafío de pasar de una organización jerárquica y departamental a otra más líquida y dinámica, a través de las redes.

Mercados globales: sí, porque los mercados y los públicos objetivos de las empresas se caracterizan hoy por ser masivos, globales, dispersos. Y la próxima revolución nos situará en un modelo que, sin abandonar la universalidad, será cada vez más segmentado y combinado.

Competitividad dinámica: adiós a la competitividad estática. Asistiremos al fin de la medición de resultados y del desempeño en función de unas cifras escritas en un plan anual o semestral. Se pronostica que el 50% de los empleos que los nuevos graduados desempeñarán en 2020 no existían cuando dichos estudiantes comenzaron la universidad en 2016.

Regulación normativa: la robotización plantea interrogantes en campos como la seguridad o la salud, se amplía el uso de los drones, crecen las aplicaciones de la realidad aumentada y virtual en terrenos como la formación y la sanidad. Todo ello exige una regulación normativa hasta ahora inexistente y/o anticuada.

Comparando las dos últimas revoluciones, debemos comprender, entonces, que la gran diferencia es que la cuarta se queda más a nivel de la industria y la quinta llega hasta la sociedad, impactando la vida de todos los seres humanos. Lo mejor en consecuencia sería estar preparados, o por lo menos, informados.


1 COMENTARIO

  1. Muchas Gracias estimado Carlos por la información. Como siempre sus palabras me hacen pensar y reflexionar, buscando respuestas a mis preguntas.

    ¿Quién crea o dirige las “Revoluciones”?
    ¿Qué intereses hay detrás de ellas y a quién beneficia realmente?

    Posiblemente uno de los motivos a los cuales nos están obligando o dirigiendo en llegar es a la uniformidad del pensamiento de la sociedad donde no existan preguntas.

    Mirando de frente a mis dudas, recordé la novela de George Orwell 1984.
    En este enlace Fernando Fuente Pinzon expone las claves y el posible futuro que nos aguarda. Algunas situaciones descritas en esta novela 1984 ya están presentes en nuestra sociedad.
    https://www.youtube.com/watch?v=i-FCsd4-KBc

    Da un poco de miedo, ojalá sea simplemente una novela, una ficción que nunca se convierta en
    realidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here