La sociedad estadounidense aún espera por la «igualdad racial»

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Un manifestante frente al Monumento a Lincoln durante una protesta por la muerte de George Floyd en Washington D.C., Estados Unidos, 1º de junio del 2020. (Foto: Xinhua/ Liu Jie).
Un manifestante frente al Monumento a Lincoln durante una protesta por la muerte de George Floyd en Washington D.C., Estados Unidos, 1º de junio del 2020. (Foto: Xinhua/ Liu Jie).

 Zhong Sheng

La disparidad racial ha desencadenado amplias críticas, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, destacó que la equidad racial es una de las cuatro prioridades principales dentro de su mandato. En su discurso de inauguración, Biden también pidió unidad y cura, refiriéndose a la cuestión como «un grito de justicia racial, hace ya 400 años».

De hecho, la discriminación racial siempre ha sido general y sistemática en la sociedad estadounidense, creando un caos incesante de raíces profundamente que son difíciles de extirpar.

Las asombrosas noticias sobre la discriminación racial en EE.UU. que se han informado son apenas la punta de un iceberg.

En la actualidad, los desafíos planteados por la pandemia de COVID-19 están exponiendo aún más los impactos adicionales que sufren las minorías estadounidenses y reflejando la inequidad sistemática entre los diferentes grupos étnicos en su ocupación de recursos económicos y sociales.

«Mira en nuestra comunidad: ves un desierto alimentario, un desierto de transporte y un desierto educativo», aseguró Celia Maxwell, decana asociada de investigación del Howard University College of Medicine.

El derecho a la salud de las minorías estadounidenses es frágil, especialmente en medio de la pandemia. Una investigación de la Kaiser Family Foundation afirmó que entre el 2010 y el 2018 los negros eran 1,5 veces más propensos a no tener seguro que los blancos. Asimismo, la tasa de hispanos no asegurados se mantuvo más de 2,5 veces mayor que la tasa de los blancos.

Las costosas facturas médicas también están obligando a muchos de las minorías étnicas a abandonar el tratamiento. Incluso si están hospitalizados, la desigualdad la siguen sufriendo en el recinto de salud. La doctora afroamericana Susan Moore publicó recientemente un video para denunciar la discriminación racial mientras se sometía a un tratamiento contra el COVID-19. El New York Times también detalló la desigualdad en el tratamiento entre afroamericanos y blancos.

A medida que Estados Unidos comienza su vacunación contra el COVID-19, la brecha entre las tasas de vacunación entre los diferentes grupos étnicos comienza a ampliarse. Un análisis de CNN encontró que la cobertura de vacunación es mucho mayor entre blancos que entre las minorías étnicas. La tasa de vacunación de los blancos en algunos estados es incluso tres veces superior a la cobertura de la población negra.

De acuerdo a la Reserva Federal de Nueva York, económicamente, las minorías étnicas estadounidenses se enfrentan a dificultades más graves. Entre febrero y abril del año pasado, el 41 por ciento de las empresas de propiedad negra cerraron, en comparación con el 17 por ciento de las empresas blancas.

La agencia de periodismo estadounidense Politico criticó la creciente brecha de riqueza racial en Estados Unidos. Las familias negras se han enfrentado a un patrón bien documentado de discriminación financiera. Por ejemplo, se les niegan los préstamos a tasas mucho más altas que las familias blancas con perfiles de crédito similares, y se enfrentan a tasas de interés más altas cuando califican. Ron Busby, presidente y fundador de las Cámaras Negras de Estados Unidos, señaló que los negros eran menos propensos a ser elegibles para los programas federales de estímulo diseñados para apuntalar la economía.

Las encuestas indicaban el descontento de la mayoría cuando se trataba el problema racial. Sin embargo, muchas reformas y medidas relacionadas con la inequidad racial fueron abortadas por razones políticas. Debido a la polarización política, el gobierno de Estados Unidos apenas es capaz de abordar el problema. En los últimos años, cuando estallaron los conflictos raciales, el gobierno de Estados Unidos apenas protegió la justicia. Algunos políticos estadounidenses están obsesionados con el juego de palabras, convirtiendo los problemas raciales de la sociedad estadounidense como un arma para ataques políticos, situación que durante mucho tiempo ha desencadenado la insatisfacción del pueblo.

Rashad Robinson, líder estadounidense de derechos civiles, señaló que Estados Unidos necesita tomar medidas para poner fin a la discriminación racial y pidió esfuerzos para convertir el discurso en gobernabilidad.

Por su parte, Derrick Johnson, presidente de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color, subrayó que hay que exigir no sólo las ayudas personales para lograr la igualdad racial, sino también una serie de resultados claros.

Cuanto más tarde llegue la igualdad racial, más lejos se acerca la justicia racial. Y esta demora alimentará aún más la llama de la furia racial. Medidas sistemáticas y vigorosas, así como acciones con resultados, es lo que la sociedad estadounidense realmente necesita.

(Zhong Sheng es un seudónimo utilizado por el Diario del Pueblo para expresar sus puntos de vista sobre política exterior) 

Colaboración especial: El Pueblo en Línea

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