Las máquinas no sueñan

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Carlos Peñaloza Presidente Ejecutivo Style International

¿Estamos preparados desde el punto de vista de la educación para enfrentar los desafíos de la era digital? Pues no, no lo estamos. El sistema educativo actual fue implementado hace varios siglos durante la Revolución Industrial. Siempre nos han enseñado a memorizar y calcular cosas. En los últimos treinta años hemos querido hacer que las personas sean como máquinas, en los próximos treinta haremos máquinas como personas.

En esta era digital la batalla de la educación es complicada. La única manera de tener éxito es enseñar a nuestros hijos a ser más creativos, constructivos e innovadores. Tenemos que entrenarlos no solo para que obtengan las mejores notas, sino para que sean la mejor versión de sí mismos.
Porque para calcular cosas una máquina siempre lo hará con más exactitud que nosotros.
En la era de la explosión de la información debemos inducir a nuestros hijos a tener un pensamiento independiente.
Ilustres adalides de las tecnologías y la Inteligencia Artificial (IA) como el fundador y presidente de Alibaba, Jack Ma, sostienen que no hay que tener miedos ante el nuevo sistema educativo que el mundo necesita.

En una brillante entrevista concedida recientemente a Elena Cué en el diario ABC, Jack Ma señala con gran lucidez que los robots son máquinas, no tienen corazón. Sólo tienen microchips. Los chips nunca podrán soñar como el corazón lo hace. El corazón tiene amor, deseos y creatividad. Si los seres humanos solo usan sus cerebros, no importa cuánto trabajemos, no podremos competir contra las máquinas.

El corazón está relacionado con el EQ (coeficiente emocional) y el cerebro con el IQ (coeficiente intelectual). Si solo competimos con nuestro coeficiente intelectual, perderemos. Tenemos que competir con nuestro EQ y LQ (coeficiente afectivo) además de nuestro IQ.

Ma señala también que toda revolución tecnológica trae un desastre. La intención inicial siempre es buena, pero sus consecuencias no. La primera y segunda revolución tecnológicas originaron, directa o indirectamente, cruentas guerras mundiales.

Ahora estamos en la Tercera Revolución Tecnológica. Si los seres humanos no la respetan, la abrazan y la llevan en la dirección correcta, podríamos tener grandes problemas. Si alguna vez hay una tercera guerra total, esta debería ser, más bien, una lucha contra la pobreza, las enfermedades y los problemas ambientales.

Los humanos han de usar la tecnología para resolver sus problemas en lugar de utilizarla para ser más poderosos y competir entre sí. Esto último es una locura y una estupidez.

La primera revolución tecnológica alivió el uso de la energía humana. La segunda redujo las distancias. Y la actual hace descansar el uso del cerebro. ¿Tal vez demasiado? Traerá nuevos retos, pero hará que la vida humana sea mejor.

El único problema es cómo vamos a capacitar y desarrollar a nuestra generación y las futuras para afrontar los desafíos de la era digital. Si no estás preparado para esa tecnología, prepárate, no te asustes. Porque con el miedo vienen los problemas. No son los jóvenes o los pobres quienes están preocupados por la revolución tecnológica, son los ricos poderosos y los países desarrollados.

La inteligencia artificial está llegando. No puedes detener la nueva tecnología, pero sí puedes cambiar y adoptarla. Esta debe ser utilizada para hacer buenas acciones. Las empresas deben asumir esa responsabilidad.
Cómo triunfar en la nueva era
Primero tienes que tener una visión. Mirar muy a futuro. Cuando pierdes tus sueños, te conviertes en una máquina. En comparación con el ayer, somos grandes, pero con el mañana todavía somos un bebé, puntualiza Ma.

Tienes que encontrar a la gente que cree en el futuro. Innovadores. Y algo importante: respertar a tus competidores, no son tus enemigos. Aprende de tus errores y cámbiate a ti mismo. No se trata de contratar a las mejores personas, sino de encontrar a las adecuadas, las que tienen la misma visión y valores que tú.

Así conseguiremos enfrentar como auténticos seres humanos los desafíos de nuestros propios inventos.

1 COMENTARIO

  1. Los principales directivos de empresas de telefonía e informática, alejan de sus hijos los productos que sus empresas fabrican. Los colegios o centros a los que asisten, tienen un plan de estudio y reglas en el que no se emplean dichos “adelantos” .
    Potenciando una educación enfocada como usted bien apunta en su articulo.

    Si a un niño de muy corta edad le facilitamos una tableta a los pocos minutos queda totalmente atrapado y fascinado . Todo ello producido por la facilidad de interacción y estimulación con muy poco esfuerzo cognitivo.

    Dicho medio o mejor dicho, la aplicación utilizada se convierte en una pequeña ventana desde la cual el niño observa un mundo no real, en el cuál todo es posible en el momento deseado y sin apenas esfuerzo físico y de pensamiento.

    Todo se convierte en una sucesión de actos reflejos que lejos de aportar visión e evolución de pensamiento producen todo lo contrario. Atrofiándolo quitando le toda posibilidad potenciadora de imaginación, trabajo y esfuerzo.

    ¿Cuál sería el resultado si nuestros sabios y genios de siglos anteriores a la era digital hubieran tenido oportunidad de utilizarla?

    Nuestra mente a través de la imaginación y pensamiento, nos puede hacer ver y vivir una realidad no materializada en el presente. Llegado a un limite suficiente de fuerza, energía y trabajo realizado se hace realidad en el tiempo.

    Cuando la era digital se apodere de la energía de nuestra imaginación , nuestro destino ya no dependerá de nosotros. Simplemente nos convertiremos en esclavos.

    El problema no es el miedo al medio, sino el miedo al resultado obtenido.
    Por el momento las maquinas no sueñan, pero solo es cuestión de tiempo para hacérnoslo creer.

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