Chen Weihua

Muchos gobiernos de todo el mundo están implementando, o discutiendo la forma de implementar, los certificados internacionales de salud de viaje internacional para demostrar que una persona está vacunada contra el COVID-19. El nuevo sistema busca ayudar a reiniciar las economías y los viajes transfronterizos.

Sin embargo, el potencial de discriminación, robo de información sanitaria o fraude es una de las preocupaciones de los especialistas del sector.

Este lunes, respaldado por la aplicación de redes sociales WeChat, China puso en marcha un miniprograma que permite a los suscriptores obtener una versión china del certificado de salud de viaje internacional, permitiendo que los intercambios entre personas se reanuden de una manera segura y ordenada.

Al tiempo que protege la privacidad personal, el nuevo certificado ayudará a lograr el reconocimiento mutuo de información como las pruebas de ácido nucleico y la vacunación.

China está dispuesta a dialogar sobre el reconocimiento mutuo de la vacunación y cómo funcionaría con otros países, afirmó Wang Yi, consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores, durante una conferencia de prensa a próposito de la sesión en curso de la Asamblea Popular Nacional.

Islandia se convirtió a finales de enero en el primer país del espacio Schengen, de 26 miembros, en emitir certificados de vacunación.

Mientras tanto, los líderes de la Unión Europea de 27 miembros esperan aprobar una propuesta para su «pasaporte» vacunal, conocido como Certificado Digital Verde.

«Todavía es necesario definir exactamente cómo será utilizado por los Estados miembros para mejorar la libertad de circulación», indicó Eric Mamer, portavoz principal de la Comisión Europea, el poder ejecutivo de la UE.

El objetivo de la UE es tener vacuno al 70% de su población adulta para finales de este verano. Sin embargo, hoy tienen menos de un 10%.

El jefe del gobierno austríaco, Sebastian Kurz, se ha unido a algunos países dependientes del turismo, como España y Grecia, para pedir certificados de vacunación.

«Los que están vacunados deben tener plena libertad», defendió Kurz.

El turismo proporciona 27 millones de puestos de trabajo en Europa, y genera alrededor del 10% de su PIB cuando se incluyen sectores vinculados.

La mandataria alemana, Angela Merkel, indicó que, por ahora el tratamiento de los viajeros vacunados preferentemente «no está en la agenda, dada la baja cobertura de vacunación de este momento». Aunque indicó que la apertura para tales certificados pudiera comenzar a finales de este año.

El gobierno francés también fue cauteloso. Algunos funcionarios les preocupa el resurgimiento de nuevos casos con tales certificados. Las encuestas han indicado que sólo la mitad de los franceses estan dispuestos a vacunarse.

Por su parte, Chipre anunció que el 1 de mayo comenzará a recibir a los británicos que estén vacunados.

El secretario de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Dominic Raab, declaró que los certificados de vacunación se encuentran bajo «consideración», aunque algunos funcionarios del gobierno del Reino Unido, incluido el secretario de Salud Matt Hancock, han afirmado lo contrario.

Israel, que ha vacunado a más del 40% de su población y ostenta la tasa más alta del mundo, ha acordado hacer una prueba dentro de una burbuja de viajes con Grecia y Chipre, abriendo la puerta a los viajeros vacunados.

Aunque el gobierno de Estados Unidos no ha decidido si aprobará certificados de vacunación para ciudadanos estadounidenses, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha emitido una orden ejecutiva pidiendo a varias agencias gubernamentales que «evalúen la viabilidad» de vincular las vacunas contra el nuevo coronavirus con los certificados internacionales de vacunación y emitir versiones digitales.

Biden también ha precisado que Estados Unidos para mayo tendrá vacunas disponibles para todos en el país, dos meses antes de lo programado. Eso podría abrir la puerta de los viajes a millones de residentes estadounidenses.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) no han emitido directrices sobre los certificados de vacunación, y señalaron que no existe un estándar internacional sobre vacunas o documentación de una vacuna.

«Hasta entonces, todos los pasajeros aéreos que viajen a Estados Unidos, independientemente de la vacunación o el estado de anticuerpos, están obligados a proporcionar un resultado negativo de la prueba de COVID-19 o documentación de recuperación», indicó Caitlin Shockey, portavoz de los CDC.

Mike Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, declaró este lunes que no se aconseja el uso de la certificación de la vacunación en este momento como requisito de viaje porque la vacunación no está disponible en todo el mundo, ni de manera equitativa. También señaló que hay personas que no pueden ser vacunadas o no lo desean.

«Así que esta es una discusión social muy importante. Creo que tenemos que ser muy cuidadosos», advirtió Ryan, aunque elogió la certificación digital de la vacunación en sí como un desarrollo positivo en la arquitectura de la salud pública y anunció que la OMS tiene un equipo interno trabajando en el tema.

En cuanto a esa certificación, Kate O’Brien, directora de inmunización, vacunas y biológicos de la OMS, considera que «lo que estamos haciendo es establecer las normas para ese tipo de registros», y establecer la base técnica «que cualquier aplicación o plataforma tendría que cumplir» para garantizar que todos los elementos estén en su lugar.

Grupos de libertades civiles han dicho que las personas que no quieren recibir la vacuna debido a razones religiosas o culturales podrían ser bloqueadas de algunos aspectos de la vida diaria, mientras que una aplicación basada en tecnología digital podría discriminar a aquellos que no tienen un teléfono inteligente.

«Preveo que los pasaportes de vacunas se utilizarán como una forma más férrea de privación del derecho individual», expresó Alexis Hancock, director de ingeniería de Electronic Frontier Foundation, un grupo de derechos digitales sin fines de lucro con sede en San Francisco. «Por ejemplo, podría ser utilizado como una táctica de restricción contra los marginados, y no aplicarse de forma estricta con los privilegiados.»

Riesgo de fugas de información

Hancock recordó que un «pasaporte» de vacuna digital con datos médicos privados podría infringir los derechos de una persona, especialmente si se comparte digitalmente. “Cualquier información compartida digitalmente corre el riesgo de ser filtrada. Sin una buena ley internacional de privacidad digital, sin su conocimiento y consentimiento informado esta información puede asociarse fácilmente con el resto de los datos personales».

Jane Lee, arquitecta de confianza y seguridad de la empresa de ciberseguridad Sift, insistió en las posibilidades del robo de información. «Puedo garantizar casi al 100 por ciento que se va a producir fraude.»

Una coalición de empresas de salud y tecnología ha puesto en marcha la Iniciativa de Credenciales de Vacunación para demostrar pruebas de vacunación. El Foro Económico Mundial, el Proyecto Commons, la Fundación Rockefeller y 350 líderes del sector público y privado de 52 países y regiones están creando un pase digital llamado CommonPass, que está siendo probado por United Airlines.

Las versiones a pequeña escala de los certificados de vacunas se están probando en eventos y entre sistemas de salud.

En el condado de Los Ángeles, en Estados Unidos, el pase de Los Angeles Wallet fue uno de los primeros en el país en mostrar pruebas digitales de vacunación vía teléfono.

A pesar de las medidas para desarrollar algún tipo de prueba de vacunación contra el COVID-19, en enero la OMS advirtió que no se sabe cuán eficaces son las vacunas contra la transmisión, lo que podría significar que aquellos que se vacunan todavía podrían pasarle el virus a los demás. E incluso las personas que ya han tenido el virus pudieran tener en el futuro diferentes requisitos de vacunación.

«La utilidad de un pasaporte de vacuna es tan buena como la evidencia de cuánto dura la inmunidad», enfatizó David Salisbury, miembro asociado de Chatham House, a Bloomberg.

«Podrías encontrarte con un sello en tu pasaporte que dure más que los anticuerpos en tu sangre.» 

Colaboración especial: El Pueblo en Línea

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