nanorobts
Fotograma Viaje alucinante (1966), la adaptación cinematográfica de la novela de Isaac Asimov

Lograr que los nanorobots se muevan de forma controlable ha sido uno de los grandes retos de la microrobótica aplicada a la medicina. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Cornell (Estados Unidos) han conseguido solucionar este desafío.

Los doctores Marc Miskin, Itai Cohen y Paul McEuen son los creadores de un ejército de microbots en forma de Pop-Tart. Es decir, robots miniaturizados con patas mecánicas, que a diferencia de los anteriores, se controlan con componentes electrónicos basados ​​en silicio.

MOVIMIENTO FLUIDO

Hasta ahora operar con robots biocompatibles del tamaño de células, como ya vimos en el clásico Viaje Alucinante (1966), era cosa de ciencia ficción. Para ser una realidad y que patrullen nuestros cuerpos antes debe garantizarse su movimiento fluido dentro del organismo.

Algo difícil si se tiene en cuenta que el microambiente del cuerpo es principalmente líquido. Para resolver el problema de locomoción, estos microbots responden a distintos controladores: de luz, sonido, magnetismo, temperatura o químicos.

En este sentido, el equipo de científicos diseñó estos nanorobots para que cada uno contenga dos células solares. Estas convierten la energía de la luz en electricidad, suministrando el combustible que las piernas necesitan para comenzar a moverse.

UN GRANO DE SAL

Con unas dimensiones de 40×70 μm (micrómetros), los nanorobots son más pequeños que un alga unicelular. Tienen el ancho de un cabello humano y ocupan el espacio de un grano de sal. Estas características les convierten en los microbots con electrónica integrada más pequeños que existen.

Su diminuto tamaño les permite ser succionados por las agujas más estrechas sin ser dañados manteniendo así su estructura y función tras inyectarse en una ameba. Además, estos bots requieren muy poca energía, alrededor de 10 nanovatios.

Además, se pueden fabricar en masa una circunstancia que abarata su producción. Y, a medida que las técnicas de microfabricación continúen madurando, es probable que el coste disminuya aún más.

Por el contrario, son bastante rudimentarios y necesitan de una fuente de información y energía externa. Esto último es un obstáculo para que patrullas de nanorobots curen el cuerpo humano.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here