Sagrado para judíos, cristianos y musulmanes, Palestina es un lugar de peregrinación. Sus 27.000 kilómetros cuadrados ofrecen diferentes climas para un viaje no solamente religioso.

El excelentísmo embajador de Palestina, Musa Odeh, asegura que para el turismo su país es especial y al mismo tiempo que hay conflicto, hay seguridad también.
«Nunca hay problema con los turistas. Cuando los hoteles no abastecen la suficiente demanda de los turistas, los palestinos los acogen en sus propias casas», explica Odeh.

Destino único
Los que viajen hasta allí, y no solo los peregrinos que quieran conocer los lugares sagrados, se encontrarán con una naturaleza y climas diferentes en las montañas, el Valle del Jordán y el Mar Muerto. Además en Palestina se sitúa el olivo más antiguo del mundo. Hay científicos japoneses que dicen que tiene cerca de 5.500 años.
Las agencias españolas trabajan con sus homólogas palestinas así como con las iglesias, y la asociación Amigos de la Tierra Santa.
Para viajar hasta Palestina hay que hacerlo a través de Israel o bien trasladarse hasta Jordania y moverse en coche hacia Gaza o Cisjordania. El trayecto total dura aproximadamente unas cinco horas.

IGLESIA NATIVIDAD
Las relaciones entre España y Palestina son muy buenas e históricas. Tal como pone de manifiestao el lugar reservado para el embajador español dentro de la Iglesia de la Natividad en Belén, junto a sus homólogos de Francia, Bélgica e Italia. No en vano, asegura el embajador de Palestina, siempre han visto a España como el país más cercano en Europa.


Hoy en día varios empresarios españoles están invirtiendo en Palestina. En sectores tales como la Energía solar, el Turismo y en la creación del aeropuerto. Además, hay un importante intercambio comercial entre Valencia y Palestina por el mármol valenciano. Por último, el sistema de calefacción que utilizan las casas y edificios del país es español.

Musa Odeh

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