Teodora del prostíbulo, la mujer que cambió la ley del imperio bizantino

0

Justiniano I, emperador del Imperio bizantino en el siglo VI, sentó jurisprudencia con la obra del Corpus Juris Civilis, que todavía es la base del derecho civil de muchos estados modernos.  En cuanto a su esposa Teodora, es una figura histórica muy interesante. No solo porque reinó junto con él, algo inusual en ese entonces, sino porque vivieron uno de esos romances que marcan la historia.T

Teodora nació en el año 495 d.C. en Constantinopla. Su padre era un cuidador de osos del hipódromo de la ciudad que murió cuando ella tenía cinco años. 

Por su parte, su madre era una artista de teatro.

A la edad de 15 años, Teodora era la estrella del hipódromo y como muchas actrices, también una prostituta.

A los 18 años, lo dejó todo para convertirse en la amante del gobernador de la actual Libia.

Poco después se separaron, y en su camino de vuelta a Constantinopla, Teodora se unió a una comunidad ascética en el desierto, cerca de Alejandría.

La experiencia la hizo devota del monofisismo, 

Como resultado, renunció oficialmente a su vida de actriz y, cuando llegó de vuelta a la capital del Imperio, se estableció cerca del palacio para ser hilandera de lana. Tenía 21 años y fue entonces que conoció a Justiniano.

una pareja perfecta

A pesar de la diferencia de edad y de personalidad, formaron la pareja perfecta. 

Ella era hermosa, segura de sí misma y aguda; él, reservado, poco dado a sonreír y no tan agraciado. “Él estaba dedicado a ella, y se tenían una confianza mutua absoluta”, según Robert Browning autor de “Justiniano y Teodora”.

Sin embargo, no podían casarse por un problema legal. En esa época estaba prohibido que un funcionario de gobierno se casara con una actriz, término que era sinónimo de prostituta, aunque esta se hubiera “reformado”.

Solo cuando el emperador Justino cambió la ley pudieron casarse. Corría el año 525 d. C.

Una vez en el poder, Teodora y Justiniano eran conocidos por gobernar como iguales: ella era corregente de facto.

Y usó ese poder para crear una narrativa completamente nueva, en la que el género y la clase desempeñaban un papel inferior a la ambición y capacidad.

Juntos crearon un legado perdurable, dando forma a nuestro concepto de la Estado occidental moderno, al poder de la Iglesia ortodoxa oriental y a la base del derecho europeo.

dignificar a la mujer

Para Teodora, la prostitución era un asunto de justicia social y no un problema moral personal. 

De este modo atendió los derechos de las prostitutas cerrando burdeles, creando casas de protección y aprobando leyes para prohibir la prostitución forzada.

Las leyes también fueron la herramienta para elevar el rol de la mujer, por ejemplo, expandiendo sus derechos en casos de divorcio, otorgándoles el derecho a poseer propiedades e instituyendo la pena capital en caso de violación al tiempo que se abolió una ley que permitía que las mujeres fueran asesinadas por cometer adulterio.

Incluso después de su muerte, el estatus de las mujeres en el Imperio bizantino se elevó muy por encima del de las mujeres en el Medio Oriente y Europa.

También se esforzó por proteger a los monofisitas perseguidos, construyendo casas de culto que sirvieron como refugios.


DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here