Raúl Sánchez Pool

Joven, carismático, influyente, cercano a la ciudadanía y a las minorías. El primer ministro de Canadá es un político transparente y proclive a la aparición pública.

Desde su elección en 2015 gobierna los designios del país norteamericano, miembro de pleno derecho del G7 y una de las diez economías más importantes del mundo según el FMI. 

Canadá con un PIB de 1.5 billones de euros en 2018, alcanzará los 2.1 billones de euros en 2023, según las previsiones de este organismo internacional.

Justin Trudeau (Ottawa, 1971) pertenece a la estirpe de mandatarios —jóvenes, con poca experiencia política y pertenecientes a movimientos liberales y conservadores- que destacan dentro del panorama mundial tal como hace su homólogo francés, Emmanuel Macron.

Con una imagen reputada a nivel internacional, Trudeau necesita ahora del apoyo de sus votantes de cara a las elecciones del 2019.

UN ESTILO DIFERENTE

Cuando el presidente de EE.UU, Donald Trump anunció la extensión de su muro fronterizo con México, el primer ministro canadiense dijo que en su país todo el mundo era bienvenido.

Y no se trataba de una mera declaración de buenas intenciones, como acostumbran a hacer los gobernantes para responder a las demandas de la opinión pública. Justin Trudeau prometió la acogida de 25.000 refugiados sirios y en 2017 Canadá dio cobijo a más de 40.000.

Hoy en día, el modelo de acogida a refugiados de su gobierno, en el cual las empresas y los ciudadanos cubren los gastos del asilo, ha logrado el reconocimiento mundial. 

enseñanzas paternas

El primer ministro de Canadá ha seguido los mismos pasos que su padre, Pierre Trudeau, quien gobernó el país en dos ocasiones y durante  periodos distintos: El primero transcurrió entre 1969 y 1979 y el segundo entre 1980 y 1984. 

Cuando falleció este líder carismático de Canadá, un joven Justin, de 17 años, pronunció un emotivo discurso siendo esta su primera aparición pública de relevancia. 

Tras este trampolín mediático, el estudiante de Ciencias de la Educación y Literatura, profesor de teatro e instructor de snowboard, llegaría años  más tarde, en 2008, al Parlamento canadiense alcanzando en 2013 la cima del Partido Liberal.

Durante este periplo no ha olvidado las lecciones que le dio su padre. Una, ser fiel a tu palabra; “si no lo haces, en política, estás perdido”. Y la segunda escuchar a la gente: “A los ciudadanos de a pie, a otros políticos, a directivos de empresas y a los trabajadores. Aprende de ellos”. 

Sus enseñanzas han conformado finalmente a Justin Trudeau como un político diferente.

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